Kopfbereich

Direkt zum Inhalt Direkt zur Navigation

Inhalt

¿Cómo es la Cooperación al Desarrollo que hace el Opus Dei? Imprimir E-Mail

Hace unos años escribí este artículo con idea de enviarlo a algún medio. Pero ahí se quedó, en el ordenador. Acabo de encontrarlo y me parece que pude tener cierto interés.


La punta de iceberg

¿Porqué algunas personas piensan que el Opus Dei no trabaja por el desarrollo de las poblaciones empobrecidas? Considero que en el origen de esta visión equivocada está una premisa falsa: la asimilación del Opus Dei con las instituciones más tradicionales de la Iglesia: órdenes, congregaciones, etc.

Muchas de esas instituciones tienen una finalidad “corporativa”: atender ancianos, las misiones, la docencia, hospitales, etc. Sus miembros dedican su vida, con gran generosidad, a esas tareas; es la forma que tienen de vivir la vida cristiana. Hacen de esa tarea “su actividad profesional”, y la institución, como tal, se estructura con ese objetivo o misión.

Pero la Iglesia, al erigir la Prelatura del Opus Dei, le ha dotado de una misión distinta: difundir la llamada universal a la santidad y, más específicamente, el valor santificante y santificador del trabajo profesional. Por ello, como institución, se dedica precisamente a eso: a ofrecer a sus fieles los medios para que se santifiquen en su trabajo profesional y para que difundan, en todos los ambientes, esa llamada a la santidad. Los fieles de la Prelatura no se dedican “profesionalmente” a cumplir la misión de la Prelatura, sino que siguen en su profesión anterior, eso sí, luchando por convertir esa profesión en ocasión de encuentro con Dios y de servicio a los demás.

Lo que hace la Prelatura es poner a cada uno frente a su propia y personal responsabilidad de seguir, de imitar a Cristo, y le ofrece medios para buscar la identificación con El.

¿Significa eso que al Opus Dei no le preocupa el desarrollo de las poblaciones más desfavorecidas, o que no trabaja por desarrollo de los pueblos? Evidentemente no, pues no sería fiel a su único referente –Cristo- si fuese insensible a las enormes y dramáticas injusticias sociales.

De hecho son numerosísimas las actividades e iniciativas de carácter social que ha puesto en marcha, tanto en el Norte como en el Sur: en Perú y en Barcelona, en Nigeria y en Nueva York, en la República Democrática del Congo y en Madrid... Muchas iniciativas y muchas personas trabajando por mejorar las condiciones de vida de miles de seres humanos.

Pero eso no es más que la punta del iceberg; y es precisamente lo que quiero resaltar en estas líneas. Si bien las actuaciones “corporativas” son numerosísimas, son muchísimas más las iniciativas que han surgido en todo el mundo bajo la inspiración del mensaje del Opus Dei.

Efectivamente, al poner a cada persona ante su propia responsabilidad de ser fiel a la llamada de Cristo, muchos fieles de la Prelatura, y otras muchas personas que participan en los medios de formación, se han sentido personalmente interpelados y, como consecuencia lógica de intentar vivir con plenitud su vida cristiana, han puesto en marcha incontables iniciativas en favor de los más pobres y desfavorecidos.

Es inmenso el efecto multiplicador y la repercusión de esta manera de trabajar del Opus Dei, consecuencia por otra parte de su propia misión y no de una simple estrategia. No se trata ya solo de lo que la Obra, como institución, pueda hacer, que es mucho pero que siempre sería limitado; sino lo que cada uno de los fieles de la Prelatura, cooperadores, etc. solos o con sus amigos, tanto en los países desarrollados como en los empobrecidos, están haciendo como consecuencia de haber sido confrontados con sus responsabilidades como cristianos.

Pienso, además, que conviene destacar una característica de este trabajo: su apertura de miras, su falta de “exclusivismo”. En efecto, según mi experiencia, es muy habitual que las instituciones religiosas del Norte trabajen únicamente con contrapartes del Sur pertenecientes a la misma institución.

No sucede así con el trabajo de los fieles del Opus Dei. Obviamente cooperan con otros miembros de la Prelatura que están desarrollando iniciativas en el Sur, pero no únicamente –ni incluso mayoritariamente- con ellos. Son muchísimos los proyectos de cooperación que desarrollan con otras instituciones: de la Iglesia y laicas.

Todas estas actuaciones nunca aparecerán como “obras sociales del Opus Dei” ni quedarán reflejadas en las estadísticas como “obras corporativas de la Prelatura”, pero qué duda cabe que no hubiesen visto la luz si la Prelatura no hubiese impulsado a las personas que se acercan a sus apostolados a tomarse en serio su vida cristiana, siguiendo las enseñanzas de San Josemaria.

El Opus Dei solo tiene 74 años de vida. Pienso que difícilmente encontraríamos otra institución de la Iglesia que, en tan breve espacio de tiempo, haya tenido una repercusión directa de tal envergadura en la lucha por alcanzar unas condiciones de vida acordes a la dignidad humana en las poblaciones más empobrecidas. Y no mediante actuaciones de carácter simplemente “asistencial”, sino atacando las raíces de las injusticias.

 
< Anterior / Aurrekoa   Siguiente / Hurrengoa >