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PERU. Marzo 1998 / Abril 1999 / Agosto 2001 / Agosto 2004 Imprimir E-Mail

Hasta la fecha he realizado cuatro viajes a Perú. Todo el mundo me pregunta ¿qué tal Machu Pichu?, pero tengo que confesar que no he llegado a ir... y es que los motivos de los viajes siempre han sido los Proyectos que estamos haciendo allí, y por tanto no he tenido ni el tiempo ni la posibilidad de hacer turismo.

También en Perú he hecho grandes y buenos amigos y amigas. Tuve que ir hasta Piura para conocer a una ingeniera donostiarra encantadora, la persona que más sonríe del mundo... y eso es algo que anima mucho: Laura. Laura me presentó a Andrés –periodista y fotógrafo peruano-, Andrés me presentó a Medalith –también periodista y “peligro público número uno” del Perú-, quien a su vez me presentó a Jorge, y luego los padres de Andrés, y...

Pero por otro lado, por los Proyectos, conocí a Carlos Lavalle, miembro de la Obra muy implicado en Cooperación para el Desarrollo, y Eduardo, y Martín y Lorena...

En fin, que cuando voy por Perú estoy como en casa: rodeado de amigos y amigas, todos ellos desviviéndose por hacerte la vida agradable.

En mi primer viaje fui a Piura, precisamente cuando aquella ciudad había sufrido el azote del Fenómeno el Niño, y varios de los puentes de la ciudad habían sido arrastrados por el río. También visité Cañete, donde gente del Opus Dei lleva muchos años trabajando para potenciar a la mujer, Condoray, o a los campesinos de la zona, Vallegrande, entre los cuales muchos son también miembros de la Obra. Me impresionó lo extendida que está en esa zona la devoción de San Josemaria.

Visité Lima y sus suburbios, entre ellos Huaycán, calificado como “zona roja” por ser territorio en el que Sendero tenía mucha implantación. Allí hicimos un proyecto. Y la Selva Central, con proyectos de producción de café, etc., y el Cono Norte, donde estamos tratando de mejorar y capacitar a un buen grupo de mujeres microempresarias.

LIMA

Hace más de 400 años, fue llamada Ciudad de los Reyes por el conquistador Francisco Pizarro. Hoy, aquella misma ciudad que surgió sobre las tierras del cacique indígena Taulichusco, es una metrópoli de más de 7 millones de habitantes, que conserva con orgullo sus conventos y casonas coloniales, símbolos de su añeja e hidalga tradición.

La Catedral, que comenzó a construirse el mismo día de la fundación de la ciudad; la Iglesia y Convento de San Francisco, considerado por su unidad de volumen y color el conjunto arquitectónico más logrado de hispanoamérica, y Santo Domingo, con un hermoso claustro principal, son sólo algunas de las joyas de incalculable valor de la vieja Lima.

Y así como las iglesias de Lima evidencian la fe de su pueblo, las Casonas limeñas, como la Casa Aliaga, construida sobre el adoratorio al curaca Taulichusco; la Casa Goyoneche o Rada, de clara influencia francesa; y el Palacio de Torre Tagle, la más bella mansión de principios del siglo XVIII; simbolizan el esplendor y el boato de la vida virreinal.

Ubicada en las márgenes del río Rímac y acariciada por las aguas del Pacífico, la ciudad de Lima guarda también evidencias del periodo de la época prehispánica, siendo los más importante el gran santuario de Pachacamac, en el que se rendía culto al Dios del mismo nombre; y la huaca Pucllana, en el distrito de Miraflores, un importante centro administrativo de la cultura Lima (400 d.C.).

 

Por sus raíces indígenas de las que heredó su nombre -proviene de la palabra aymara lima-limac o limac-huayta que designa a una flor amarilla; o del quechua rimac, que significa hablador- su pasado colonial que le inculcó su fe, su toque de modernidad que la proyecta al futuro, y por su carácter festivo que colorea su sempiterno cielo gris, Lima, siempre será, la Ciudad de los Reyes.

Catedral de Lima: Se encuentra en la Plaza Mayor y comenzó a construirse el mismo día de la fundación de la ciudad, 18 de enero de 1535. Originalmente, fue un templo modesto, pero en 1564 el alarife Jerónimo de Loayza, diseñó un templo de grandes dimensiones, parecido a la Catedral de Sevilla. En su interior destaca la sillería del coro, la capilla churrigueresca de la Inmaculada y el Cristo de Marfil donado por Carlos V, rey de España. Se encuentran también los restos de Francisco Pizarro.

Santo Domingo: Es el convento más antiguo y por sus características arquitectónicas es uno de los rincones más armónicos de la ciudad. Está conformado por una sucesión de claustros y patios en torno de los cuales se distribuyen áreas de servicio y estancias comunitarias. A la derecha de su altar mayor, se encuentran los restos de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y del Beato Juan Masías.

San Francisco: Por su magnífica unidad de volumen y color, este conjunto arquitectónico es considerado como el ambiente monumental más logrado de Hispanoamérica. Su construcción se inició en 1542 y concluyó en 1674.

Plaza Mayor: Plaza pinturera, jacarandosa y acriollada hasta la médula. Corazón de la ciudad que comenzó a latir el mismo día de su fundación. Destaca la fuente de bronce, coronada por una estatua del Ángel de La Fama, que lleva un clarín en la mano izquierda y, en la derecha, una bandera con las armas de la ciudad y las del Rey.

El cebiche, pescado cocido por el jugo del limón y sazonado con ají, es el potaje emblemático de la carta marina. Son célebres también, la jalea y el tiradito de pescado y el cocktail de camarones, entre muchas exquisiteces.

CAÑETE

A 144 km al sur de Lima, por la carretera Panamericana, se halla la apacible ciudad de San Vicente de Cañete, capital de la provincia limeña de Cañete.

Se encuentra rodeada por extensos y fértiles campos de cultivo. Más del sesenta por ciento de ese cultivo es algodón. Los cultivos restantes están dedicados a la vid, el camote, el espárrago, el marigold, y las frutas y hortalizas.

El valle fue el asentamiento del guerrero Señorío de Guarco. Sus ominios se extendían hacia Mala y Chilca por el norte y hasta Lunahuaná por el este. Los cronistas narran que luego de una cruenta resistencia que duró más de cuatro años, el valeroso curaca Chuqui Manco decidió someterse a los designios del Inca Túpac Yupanqui. Durante el verano sus playas La Ensenada, Cerro Azul y Cerro Colorado se pueblan de bañistas y aficionados al surf.

PIURA

La ciudad de Piura es famosa por el espíritu alegre y hospitalario de sus pobladores. Su acogedora Plaza de Armas es una de las mas hermosas de la costa peruana. Rodeada de árboles de tamarindo, que brindan una refrescante sombra en medio del agobiante calor, la ciudad combina historia con modernidad. En las últimas dos décadas, gracias a fuertes inversiones privadas, el departamento se ha convertido en un fundamental polo de desarrollo. Sus feraces tierras han sido cuna de ilustres hombres como Miguel Grau, El Caballero de los mares; José Ignacio Merino y Luis Montero, destacados pintores; Carlos Augusto Salaverry, notable poeta; y Josi Cayetano Heredia, considerado el padre de la medicina peruana. Piura es asimismo apreciada por su música (tondero y marinera); su exquisita comida; y su variada artesanía en la que destaca la cerámica de Chulucanas; los arreglos florales con restos marinos y las filigranas en oro y plata.

 

 

La Catedral. Data de la época colonial y guarda pinturas de Ignacio Merino, que representan a San Martín de Porres y la Virgen María. El altar mayor está revestido en pan de oro. En 1586 se inició la construcción de lo que fue la iglesia matriz que conocemos hoy como Catedral.

Iglesia de San Francisco. Es la más antigua de la ciudad y en ella se proclamó la independencia de este departamento.

Casa Museo del Almirante Miguel Grau. Lugar donde nació el primer héroe naval del Perú.

Museo Arqueológico Municipal de Piura. Contiene una gran colección de cerámica y objetos de metal pertenecientes a la cultura Vicus y a otras culturas preincaicas.

Iglesia del Carmen. Fue construida en el siglo XVIII, actualmente se encuentra habilitada como Museo de Arte Religioso. Este edificio fue declarado en 1974, Monumento Histórico Nacional.

La Paloma de la Paz. Frente a la Plaza de Armas, creada en 1982 por el escultor piurano Víctor Delfín.

CATACAOS

Catacaos está situado en la costa norte del Perú, a tan solo 12 km de Piura, la capital regional. Es famoso por su artesanía, gastronomía y chicha de jora. El pueblo, con más de 54.171 habitantes, es predominantemente agrícola y artesano, ya que está rodeado de uno de los valles más fértiles de la región Grau, cuya producción de algodón, de gran calidad por su textura y largas fibras, es sumamente cotizado tanto en el Perú como en el extranjero.

Etimológicamente la palabra Catacaos deriva de las voces moches "catac" (grano) y "caos" (exuberante). Esta zona fue poblada por los Tallanes, quienes luego de instalarse y dirigidos por Mecnau y luego por Nariwalac se organizaron y formaron la nación Tallán (Tacllán por el uso de la taclla, herramienta de trabajo agrícola). Su dios fue Walac y en su honor edificaron un enorme santuario, que actualmente se encuentra en restauración (Templo Narihualá). Posteriormente fueron invadidos por Mochicas y Chimús. Durante la colonia, Catacaos fue 'Encomienda de indios', recibiendo el nombre de San Juan de Catacaos. Durante el proceso de emancipación del Perú, aportó muchos contingentes para la liberación.

La artesanía de este pueblo es maravillosa, reconocida nacional e internacionalmente, a tal grado que el Estado le concedió en 1989 el título de Capital Artesanal. Sus artesanos cuentan con una habilidad sorprendente para confeccionar joyas de oro y plata en filigrana (hilos muy finos), los que artísticamente adornan collares y sortijas, y confeccionan todo tipo de objeto que sea solicitado. Destacan también sus tejidos de paja toquilla, famosa por su calidad, finura y delicadeza; por su artesanía en madera dura (hualtaco), que asombra por su belleza, perfección y diseño.

CHANCHAMAYO

Los primeros pobladores de este hermoso valle fueron los Yaneshas y asháninkas; la historia empieza el año 1.635 cuando el misionero franciscano Fray Juan Jerónimo Jiménez, ingresa por el valle de Huancabamba y Puente Paucartambo (Oxapampa), pasando por la célebre Mina de Sal, que se encuentra ubicado en la ruta a Villa Rica.  Este misionero remontó al valle de Chanchamayo, desde la confluencia de los ríos Paucartambo y Chanchamayo; y fundó la primera población con el nombre de San Buena Ventura de Quimiri, distante a 3 Kms. de la actual ciudad de La Merced.

Conocida como la capital cafetalera del Perú, la provincia de Chanchamayo ofrece a sus visitantes mucho más que café. Antigua tierra de asháninkas y yaneshas, ahora ha logrado integrar su población a las actividades comerciales del país pero aún conserva la magia que cautiva a quienes la visitan.

Provincia de Selva Central, su capital es la ciudad de La Merced, considerada como "Capital Cafetalera del Perú", a 173 Km. de Huancayo. Se encuentra a 310 kilómetros al este de Lima. Rico valle ubicado a la entrada de la selva central. Su benigno clima, bellos paisajes,v erde campiña y fácil acceso, lo hacen un punto atractivo de visita.

Se llega desde Tarma, donde se es recibido por un precioso paisaje de cultivos de flores. A partir de este punto se inicia un cambio drástico en el panorama con el descenso hacia la Selva Alta. A 73 kilómetros (2 horas 30 minutos) está Chanchamayo. Eso sí, hay que tener cuidado con la altura, ya que al ser un valle, los desniveles son bastante bruscos hacia los pueblos aledaños.

Para llegar por carretera se pasa por Ticlio, localizado a mitad de camino entre Lima y Huancayo, y que es el punto ferroviario más alto del mundo: 4829 metros sobre el nivel del mar.

 
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