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CENTROEUROPA. Agosto 2009 Imprimir E-Mail
Como he comentado en algún otro artículo de esta web, todos los años el mes de agosto –mis vacaciones laborales- lo dedico a un plan de descanso y formación con otras personas de la Obra. A lo largo de tres o cuatro semanas me dedico a repasar teología y  cuestiones doctrinales, a leer un poco más de lo habitual, a conocer personas y lugares nuevos, e incluso a hacer algo de deporte, aunque menos de lo que debería. Se trata de una convivencia anual para “cargas las pilas”. Normalmente suele ser en sitios no demasiado alejados de donde vivo: Pamplona, Barcelona, etc., pero este año el plan ha sido algo singular puesto que el lugar de la Convivencia ha sido Bratislava.
 
Bratislava  es la capital y mayor ciudad de Eslovaquia. Cuenta con aproximadamente 446.819 habitantes y está situada a orillas del Danubio, cerca de las fronteras con Austria y Hungría. La ciudad tiene la mayor densidad de población de Europa central. Los montes Cárpatos comienzan en el territorio ocupado por la ciudad (Malé Karpaty, «Pequeños Cárpatos»). Es la sede del parlamento y gobierno eslovacos y cuenta con una gran oferta artística, cultural y educativa. En los últimos años está sufriendo una gran transformación, tanto a nivel de recuperación de edificios emblemáticos, como en la mejora de las deterioradas infraestructuras heredadas del antiguo régimen comunista. La zona más interesante desde el punto de vista monumental y artístico es la Ciudad Vieja, colorista y acogedora, donde se puede disfrutar de una gran variedad de comercios y servicios, aunque los precios son sensiblemente superiores a los de otras zonas de la ciudad, y por supuesto duplican o triplican a los del interior del país.
 
Los territorios del Sur de Eslovaquia incluyendo Bratislava formaron parte del reino de Hungría desde la llegada de los húngaros en 895, hasta el fin de la Primera Guerra Mundial en 1919. El Castillo de Bratislava, que domina toda la ciudad, fue erigido en el siglo XV durante el reinado de Segismundo de Hungría. En 1811, un incendio lo destruyó, así como gran parte del caserío aledaño, y, posteriormente, se llevó a cabo una reconstrucción del conjunto. Actualmente, el castillo alberga el Museo Nacional Eslovaco, que abarca exhibiciones arqueológicas, históricas y artísticas.
 
La convivencia se celebraba en una residencia universitaria cuya atención espiritual lleva la Obra, que empezó su labor en este país hace pocos años. Aprovechando que en verano los estudiantes están de vacaciones, la residencia se utiliza para estas tareas de formación.
 
Además de los planes diarios –normas de piedad, medios de formación, tiempo para el deporte, el descanso, etc.- la localización Bratislava ofrecía la oportunidad de acercarse a otras ciudades cuya visita es obligada: Praga, Viena y Budapest. Para acceder a las tres hay una buena red de comunicaciones: bus y tren.
 
Uno de los días fuimos a Praga, que está a unas 4 horas en tren. Praga es una visita obligada. Un miembro de la Obra nos recogió en la estación y, después de facilitarnos la asistencia a Misa, nos hizo de guía por la ciudad para poder aprovechar bien la intensa jornada. Praga es la capital de la República Checa, antes fue capital del Reino de Bohemia y de Checoslovaquia. También es la capital de la región de Bohemia. Situada en las orillas del río Moldava, tiene aproximadamente 1,2 millones de habitantes, lo que la convierte en la ciudad más poblada del país. El área metropolitana de Praga cuenta con una población de 1,9 millones de habitantes. Desde 1992 el casco histórico de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Su belleza y patrimonio histórico la convierten en una de las veinte ciudades más visitadas del mundo.
 
Praga se ha desarrollado desde el siglo IX, convirtiéndose en una de las capitales más importantes de Europa en los siglos XVIII y XIX. Sin embargo en el siglo XX sufrió las dos guerras mundiales, y las dictaduras nazi y soviética. Tras la Revolución de Terciopelo y la caída del Muro de Berlín la ciudad se ha estado adaptando a la economía de mercado.
 
Aunque Praga es un museo en sí misma, hay algunas visitas imprescindibles que no podéis perderos. Si queréis entrar gratis en estos y muchos otros lugares, echad un vistazo a la Tarjeta Prague Card.
 
En la Ciudad Vieja no se puede dejar de ver Reloj Astronómico, el reloj medieval más conocido del mundo, construido en 1490; la Plaza de la Ciudad Vieja, centro de la vida pública de la ciudad desde la Edad Media, con el edificio del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja; el Puente de Carlos, el monumento más famoso de Praga y comunica la Ciudad Vieja con Malá Strana. En sus más de 500 metros podremos contemplar 30 estatuas; el Clementinum, atigua sede del colegio jesuita y de la universidad.
 
En la Ciudad Pequeña se encuentra la Iglesia de San Nicolás, máximo exponente del estilo barroco de la capital checa.
 
En la Zona Hradcany está el Castillo de Praga, que es considerado la mayor fortaleza medieval del mundo. Ha sido la residencia de los reyes de Bohemia durante muchos años; la Catedral de San Vito, que se encuentra dentro del Castillo, la mayor obra gótica de Praga; el Callejón del Oro, cuyo nombre de debe a los orfebres que la habitaron en el siglo XVII, y en una de sus casas vivió Kafka. En esa misma zona se puede visitar el Loreto y el Monasterio de Strahov.
 
En la Zona Nove Mesto (La Ciudad Nueva) está la Plaza de Wenceslao, el centro de La Ciudad Nueva y es un lugar que ha presenciado muchos de los acontecimientos de la historia reciente de Praga.
 
Tampoco se puede omitir la Zona Josefov (El Barrio Judío), con el Antiguo Cementerio Judío y sus seis sinagogas.
 
El día fue espléndido, con un tiempo magnífico. Lo aprovechamos muy bien, y hubo tiempo para una deliciosa “pivo” en una de las clásicas cervecerías del centro de la ciudad. Llegamos a Bratislava como a las 23,00 horas, cansados pero muy satisfechos.
 
Otra de las ciudades que visitamos es Viena, que está a solo 60 kilómetros de Bratislava. A lo largo del mes yo fui a Viena en un par de ocasiones.
 
Viena está situada a orillas del Danubio, en el valle de los Bosques de Viena, al pie de las primeras estribaciones de los Alpes. Capital de Austria, así como uno de sus nueve estados federados (Bundesland Wien). Con una población de 1.700.000 habitantes, Viena es la mayor ciudad, centro cultural y político de Austria. El área metropolitana cuenta con 2,4 millones de habitantes.
La ciudad tiene una larga historia, ya que es una de las más antiguas capitales de Europa, por lo que cuenta con un importante patrimonio artístico. Durante el siglo XIX fue una de las grandes capitales musicales del Mundo y a principios del siglo XX meca de la filosofía y el debate político de occidente, así como uno de los principales centros culturales mundiales.
Tuvimos la ocasión de disfrutar de un concierto en la iglesia de St. Peter, y de rezar en St. Stephan, la catedral, en la que está la imagen de Maria Posc. San Josemaría Escrivá invocó ante este icono a la Virgen como "Estrella de la mañana" o "Estrella de Oriente" pidiendo por la libertad de los pueblos y de la Iglesia. Actualmente, junto a la imagen hay una placa en recuerdo de esa oración de Josemaría Escrivá.
También visitamos el Pratter, donde además del conocido campo de fútbol, también se encuentra la noria de la conocida película de Orson Wells, "El tercer hombre".
 
Viena y Praga ya las había visitado hace más de quince años, pero es evidente que valía la pena volver a patearlas. Pero donde no había estado nunca es en Budapest, que también está cerca de Bratislava, así es que la visita de esta ciudad me hacía especial ilusión.
 
Budapest es la capital de Hungría, así como su principal centro industrial, comercial y de transportes. La ciudad posee 1.700.000 habitantes, una disminución significativa respecto de los casi 2,1 millones con que contaba a mediados de los años 1980, que representan un quinto de la población total de Hungría. El área metropolitana de Budapest cuenta con una población de 2,38 millones de habitantes. La ciudad es el resultado de la unificación en 1873, ocupando ambos lados del río Danubio, de las ciudades de Buda y Óbuda, en la orilla derecha, con Pest, en la orilla izquierda.
 
Budapest es una ciudad repleta de monumentos y lugares para visitar, estas son algunas de las visitas imprescindibles:
 
- El Parlamento de Budapest. Es el edificio más representativo de Budapest y uno de los más famosos de Europa, asimismo, es el tercer parlamento más grande del mundo por detrás del de Rumanía y el de Argentina. 
- El Castillo de Buda, una de las imágenes más conocidas de Budapest junto al Puente de las Cadenas. También recibe el nombre de Palacio Real, ya que antiguamente fue la residencia de los reyes de Hungría. Actualmente alberga la Biblioteca Széchenyi y el Museo de Historia de Budapest. 
- El Puente de las Cadenas. Es el puente más antiguo de Budapest y el más conocido de todo el Danubio. Fue inaugurado en 1849 trás 20 años de obras. 
- El Bastión de los Pescadores. Un mirador situado en la colina de Buda, al oeste del Danubio. 
- La Ópera de Budapest, uno de los edificios neo renacentistas más importantes de Hungría. Fue diseñada por Miklós Ybl y su construcción se llevo a cabo entre 1875 y 1884. 
- La Plaza de los Héroes, una de las plazas más importantes de Budapest, sus estatuas conmemoran a los líderes de las 7 tribus fundadoras de Hungría. 
- El Mercado Central, el más grande de los cinco mercados que se abrieron en la ciudad a finales del siglo XIX. 
- La Ciudadela de Budapest, el punto más alto de Budapest y desde donde se consiguen unas mejores vistas. Fue construida en 1854 por los Habsburgos como edificio de vigilancia. 
- La Sinagoga Judía de Budapest, que es la segunda sinagoga más grande del mundo por detrás de la de Jerusalén.
 
 Y por supuesto, recorrer paseando la Avenida Andrássy y subirse en el tranvía que recorre las orillas del Danubio con unas vistas espectaculares.
 
 
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